El FMI y la Argentina flexibilizarán las metas del programa

 

 

 

Se informará mañana cómo quedan las nuevas exigencias trimestrales hasta fin de año. Se debe a que estos factores le impiden al Banco Central acumular reservas como estaba previsto en el acuerdo original.

La exigencia de reservas establecida en el acuerdo con el FMI se volvió incumplible. Pero ni al organismo ni al Gobierno les conviene un incumplimiento del programa. La solución “salomónica” negociada por Sergio Massa con la directora gerente del Fondo, Kristalina Georgieva consiste en una “sustancial” reducción de la exigencia no solo para fin de marzo sino para cada cierre de trimestre hasta fin de año.

Así lo dejaron trascender tanto desde el Fondo como desde el ministerio de Economía, que además dejaron en claro que la flexibilización será significativa. Recién el martes se conocerá cómo serán las nuevas metas pactadas, cuando al mismo tiempo el FMI anuncie formalmente que se cumplió satisfactoriamente con la cuarta revisión del programa, es decir los objetivos de reservas, monetarias y fiscales de fin de diciembre pasado.

En su paso por la reunión de ministros del G20 en la India, Massa preparó el terreno para brindarle al FMI la “excusa” que convalide el cambio de metas. Según las estimaciones que divulgó en su presentación, la invasión de Rusia a Ucrania le costó a la Argentina casi USD 5000 millones. De ese total, una parte sustancial corresponde al encarecimiento de las importaciones de energía (el precio del gas se fue por las nubes) y otra al aumento de fletes internacionales. En cambio, la suba de precios de las materias primas agrícolas no habría impactado positivamente, siempre según los números preparados por Economía.

Más allá de la repercusiones de la guerra, la sequía también complicó el panorama porque resta un volumen de divisas sustancial. Según los cálculos difundidos por el productor rural Néstor Roulet, las pérdidas por la menor cosecha de trigo y ahora de la cosecha gruesa restarán USD 13.000 millones respecto a la campaña del año pasado.

El Gobierno estuvo a punto de incumplir la meta de reservas en diciembre. Pero en aquel momento Massa pudo sacar un nuevo “conejo de la galera” con la segunda versión del dólar soja 2. Pero las liquidaciones de ese momento restaron oferta al arranque del 2023, lo que queda en evidencia con el saldo vendedor de USD 900 millones que lleva el Central en lo que va de febrero.

A poco más de un mes para fin de marzo, al Gobierno debería acumular poco más de USD 4000 millones en reservas. El propio FMI desembolsará USD 5300 millones a fines de marzo, pero buena parte se utilizará para cancelar vencimientos con el propio organismo. Luego hay algunos préstamos previstos del Banco Mundial y otras entidades multilaterales, pero insuficientes para cumplir con el acuerdo. Entre todo se llegaría a unos USD 6100 millones.

También se avanzó con un posible “repo”, es decir un acuerdo con bancos internacionales para sumar reservas. Sin embargo, la caída de los bonos de las últimas semanas obliga a poner más garantías, por lo que el peligro es que esos préstamos se vuelvan antieconómicos.

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