De Corrientes al mundo: Creó carbón con cáscara de arroz y ahora lo elaborará en serie

 

 

Facundo Cabrera primero buscó la forma de crear un carbón ecológico. Empezó a producirlo en forma casera y fue un boom de ventas. Tuvo que parar la pelota para proyectar la elaboración a mayor escala. Ahora su empresa, BrasUp, abrirá dos fábricas: una en Paraguay y otra en su Corrientes natal.

El anhelo de Facundo Cabrera es que el 2024 su producto llegue a las góndolas de Argentina, a las casas de quienes hacen fuego para cocinar sobre las brasas del carbón elaborado con cascara de arroz. Desde entonces no dejó de pensar cómo podría superarlo. Y lograr un producto masivo y yamigable con el medio ambiente.

Hoy, aunque no están produciendo y no pueden vender, está ciento por ciento montado en la proyección de la idea y espera que para agosto su producto pueda comenzar a elaborarse en Paraguay, donde se está levantando una planta que allí lo exportará a los Estados Unidos y Europa. Además, se está armando en Corrientes, su lugar natal, pero recién en año que viene comenzará la producción para los comercios locales.

«Hace dos años estábamos trabajando en dos tachos de 200 litros y ahora en dos países, como emprendedor me parece importante lo que estamos haciendo», admite.

La cáscara de arroz

La primera idea de Facundo, nacido en Corrientes, fue en base al carbón vegetal y un sistema natural de auto encendido. «La idea era que el consumidor ponga la caja directamente en la parrilla, saque una antorcha, la encienda y vuelva a meterla en la caja y así encienda el fuego. Todo 100% natural: carbón vegetal en una caja de cartón», cuenta sobre los primeros pasos.

Después cuando con sus socios ya estaban insertos en el rubro del carbón, y con el producto en el mercado, comenzaron a indagar en qué significaba el carbón, en cómo se producía. «Lo que descubrí en los campos de Argentina es que se produce mucho carbón vegetal en la zona chaqueña y ahí vi cómo producían, y vi el gran deterioro que significa esta producción para el medio ambiente y no solamente eso sino que es un negocio muy informal… Un montón de otras cosas que personalmente no me gustaron. Además, vi que a nivel de negocios es un negocio finito porque se termina el bosque y se termina el negocio. Entonces, habían muchas contras y nosotros no producíamos carbón sino que los comparamos para meterlo dentro de la caja. Fue cuando busco una alternativa que reemplace el carbón vegetal y vi que no había nada».

Fue durante un viaje por Arkansas, en los Estados Unidos, que crea una alternativa: un carbón que se produce con cáscara de arroz.

«Al regresar, en el 2019, principios de 2020, me puse a probar. Y otra vez fue también un desarrollo como el primero, desde cero: probando y probando con lo mínimo indispensable porque no sabía si iba a funcionar», dice sobre el que, hasta el momento, es el único carbón a base de cáscara arroz íntegramente carbonizada.

La etapa de desarrollo fue durante todo 2020 y en 2021, el año de los emprendedores, el producto salió al mercado.

«¡Fue un éxito! A la gente le gustó mucho y lo validamos con los comercios porque volvían a comprarlo. La demanda fue excesiva, sobrepasó totalmente nuestra capacidad productiva. Por un lado, tuvimos que desarmar la máquina que teníamos en Corrientes, que era súper casera; logramos validar y lanzar el producto, pero a la hora de responder a la demanda nos quedábamos súper cortos. En un momento, nos quedamos sin fondo también y para pasar a dar el paso a gran escala necesitamos fondos y fue cuando decidimos armar el modelo de franquicia, y abrir una ronda de inversión global, que sería como el holding de BrasUp, y abro la ronda, recibo capital privado, y vendo la primera franquicia Paraguay, donde ya estamos terminando de instalar la planta de 1000 kilos por hora», adelanta sobre lo que comenzará a trabajar en agosto.

En Corrientes capital también están terminando de armar una planta similar, de 600 kilos por hora, en el Parque Industrial Santa Catalina.

Cómo se hace

La producción de arroz, en sí, produce mucha cascarilla. «No es que hay que producir más arroz para producir nuestro producto ni mucho menos. Hoy en día, tenemos muchísima materia prima disponible», explica.

El proceso de producción lleva etapas. Lo explica: «Primero, la cascarilla entra a un reactor, ahí se carboniza; después, una vez que está carbonizada, la trituramos; luego la mezclamos y, finalmente, la comprimimos. Sale como un tronco, que en este caso lo hacemos como ahora como un prisma hexagonal. Ese carbono está listo para usarse tanto para cocinar, como para generar energía eléctrica como para calefacción. Nuestro principal mercado, al que estamos abocados, es el de cocción».

Lo bueno, remarca, es que al quedar completamente carbonizada, la cascarilla «no altera el sabor de la comida». «Por eso, justamente es único. Si bien hay otros productos con cascarilla de arroz, no están carbonizados y eso sí altera el sabor de los alimentos»

Según cuenta Facundo, lo que más les costó fue lograr la carbonización al 100%. «Hoy lo hacemos a gran escala con un reactor industrial que, aclaro, no funciona con ningún combustible fósil y logra llegar a 500ºc con un quemador de biomasa, que funciona con cascarilla de arroz y los gases que genera los reciclamos en circuitos de purificación de gases. Esto es lo que está instalado en Paraguay y próximamente vamos a estar largando unos videos para mostrar un poco cómo es el proceso que describo», adelanta.

La demanda

Actualmente están trabajando en la instalación de dos plantas, la de Paraguay y la del Parque Industrial, que viene más lento. «Hoy no estamos produciendo porque debimos desarmar todo para movernos, y está llevando más tiempo del pensado. Hay demanda, la gente que lo probó lo quiere, no sólo en Argentina, y no estamos produciendo ahora y no hay productos», cuenta.

«En agosto deberíamos estar realizando las últimas pruebas y empezando a producir en Paraguay. Esa planta va a estar destinada al 100% afuera, mayormente a los Estados Unidos y Europa; y la de Argentina la vamos a estar produciendo recién para el año que viene porque estamos esperando una maquinaria que tiene que ser de afuera y que aún no pudimos importar».

En cuanto a los costos, adelanta que, por el proceso de producción, cada bolsa de 4 kilos de carbón de cascarilla de arroz puede valer unos pesos más que la de carbón vegetal. «Calculo que serán un 10% o 20% más que el común, estimo unos $1000 la bolsa», estima sobre lo que a futuro tendrá la presentación en caja con auto encendido, para unir los productos.

«Hoy, pese a la demanda constate que recibimos, y que es algo muy difícil a nivel psicológico para nosotros porque hace un año y pico, casi dos, que estamos sin producir, estamos seguros porque nos arriesgamos y apostamos algo mucho más grande en vez de seguir produciendo de manera casera en una quinta como lo estábamos haciendo hace dos años: apostamos a dos plantas grandes que, detalle no menor, son únicas en Latinoamérica porque no hay otras plantas de arroz 100% carbonizado. Es una innovación en todo sentido y sobre todo con el medio ambiente», finaliza.

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